La Terapia Regresiva Reconstructiva es un conjunto de técnicas psicológicas por las cuales la persona puede encontrar el origen de su conflicto actual, a través de una relajación profunda, sin perder la conciencia.
El grado óptimo de relajación para este trabajo es el estado de ondas cerebrales Theta (fase de duerme-vela). Este es el estado ideal para acercarse al pasado, buscar en los rincones de la mente, eliminar lastre, deshacer nudos y recolocar el puzle de nuestra vida.
El objetivo de esta terapia es conseguir que la mente de la persona retroceda en el tiempo hasta encontrar la información de los conflictos del pasado, para así poder comprenderlos y solucionarlos.
Mientras vivió esos conflictos dolorosos, la persona tuvo que crear una serie de patrones de conducta para poder sobrevivir, reconocer cada uno de ellos y darse cuenta de como se convirtieron en creencias inconscientes y emociones reprimidas que han ido produciendo a lo largo del tiempo un desequilibrio interno que es el causante de su malestar actual. Al comprender los patrones generados a partir del trauma se da una sanación emocional y física que nos permite introducir nuevos patrones de comportamiento beneficiosos.
Hemos de tener en cuenta que el pasado no se puede ni se debe borrar. Gracias a él tenemos aprendizajes, lecciones y mensajes importantes y útiles para nuestro crecimiento.
Para avanzar hacia el futuro de manera saludable, es fundamental comprender, aceptar y valorar nuestro pasado, con todos los aprendizajes que ha puesto en nuestro camino.
Reconciliandonos con nuestra historia personal, podremos ser más fuertes para sanar nuestra vida diaria.
Esta terapia es un trabajo semanal continuado a lo largo de diversas sesiones y no un encuentro puntual.
BENEFICIOS:
CONTRAINDICACIONES: